EL CUCHILLO

Una tensión entre clases sociales. Cosmovisiones que chocan ante problemáticas complejas, confusas.

Por Facundo Villarruel

La señora le dijo a la otra: “Pasame el cuchillo”. Mientras, el hombre de corbata, anteojos y maletín le gritaba a las dos que cuidaban los autos de la Juan B. Justo: -“Las voy a denunciar por hacer trabajar a una criatura de noche”. -”Tomatelas, qué te metés – le dijo la más atrevida de las dos – si él me ayuda”. -“Tomatelas antes que te corte, dale”- le dijo la mujer con pelo largo, como una india adaptándose a la ciudad. Y el chico, flaco, corría hacia la zona de conflicto donde la madre y la abuela se las arreglaban para sacarse de encima a ese agente de la civilización con falsas amenazas de cuchillos. Pero quién sabe. Capaz era verdad y el cuchillo estaba escondido. Frente a esto, al hombre le tembló la voz y su vientre bien alimentado. Comenzó a hacer marcha atrás, gritando aún. Y así pasó la violencia del conflicto entre dos clases: una oscura como el pelo largo y negro de la madre con cuchillo, y otra blanca como la camisa del gordito que se atrevió a decirles que era incorrecto el trabajo infantil. Yo ví el suceso desde la ventana de mi casa, en una noche muy oscura y similar a esta.

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