UNA APROXIMACIÓN A LA PROBLEMÁTICA DE LA TRANSFORMACIÓN DE LOS VALORES EN PRECIOS

Desde la aparición del Tomo III del Capital, el problema de la transformación de los valores en precios ha sido uno de los puntos centrales, de donde las diversas corrientes de la economía política han criticado al marxismo, expresando la inviabilidad de la teoría del valor, pero ¿es real esta debilidad en el marxismo?

Por Carlos Valdivia Alcántara*

El problema de la transformación de los valores en precios ha sido una de las grandes controversias entre el marxismo y las diversas corrientes de la economía política. Si bien esta dificultad comienza con Aristóteles al plantear el problema de la conmensuralidad, a través de diversos intentos, esta se intentó resolver, desde los escolásticos hasta los clásicos, con respuestas ancladas en los aspectos objetivos (como costos de producción) o aspectos más subjetivos (ya sea la utilidad, la escasez o abundancia) como determinantes del valor y el precio.

Solo se pudo resolver este problema al desarrollarse el sistema capitalista, en donde el valor es la expresión del trabajo y la igualdad es un concepto popular. Acá Marx a través de su método dialéctico pudo comprender las características del sistema capitalista y le dio solución a la problemática de la conmensuralidad. Aunque las evidencias estaban ahí, la solución marxista al problema de la transformación de los valores a precios ha sido criticada por las corrientes neoclásica y neoricardiana, donde cada una esbozara argumentos de tipo subjetivistas y objetivistas respectivamente.

Desde la aparición del tomo III del Capital, esta problemática ha sido abordada desde diversas corrientes teóricas de la economía política. Los primeros trabajos críticos fueron realizados por Böhm-Bawerk en 1896, luego en 1898 Dmitriev presentó su crítica y en 1904 Bortkiewicz, desde una visión neoricardiana, presento su “corrección” a la problemática. Solo a comienzos de la década del 60 Sraffa vuelve a retomar la temática para darle una solución “definitiva” y, por último, ya en la década del 80 Ian Steedman propone la redundancia en la transformación de los valores en precios en Marx. Dentro del marxismo esta problemática fue trabajada por Rubin, Mohun, Moseley, Shaikh, Ciafardini, entre otros.

Las primeras críticas que aparecieron a fines del siglo XIX provienen principalmente de la escuela marginalista austriaca de corte liberal. Esta considera al valor como algo subjetivo, donde el estudio de la economía debe realizarse a través de métodos apriorísticos, ya que la economía funciona a través de la utilidad que los individuos le otorgan a las mercancías. La escuela austriaca refuta el concepto de valor del marxismo, por lo tanto, rechaza la relación objetiva entre los costos en la producción y el valor y concibe la relación entre las mercancías basado en el estado mental de los individuos. De esta forma los marginalistas lograban desde su perspectiva una teoría más general que la economía política clásica. Al enfocarse en la demanda y el intercambio esta teoría desecha elementos básicos de la economía política clásica como lo son costos y excedente. Por tanto, refutan la teoría del valor y así la explotación. Consideran la utilidad como el denominador común de todas las mercancías.

“Valor es esa importancia que adquiere un bien o un conjunto de bienes al reconocerle una condición de utilidad que de otra manera no hubiese tenido para contribuir al bienestar de un individuo.” (Böhm–Bawerk, 1986, p.129)

Siendo el precio la magnitud adecuada que expresa la utilidad de la mercancía en los individuos, para esta corriente el mercado es el instrumento que equilibra las necesidades de los consumidores con los beneficios de los productores.

La crítica proveniente de Bortkiewicz, por su parte, plantea retomar los principios de Ricardo y pretende solucionar la transformación de valores y precios a través de su igualación. Sobre esta base aparecen los neoricardianos como Sraffa y Steedman, quienes rechazan el individualismo subjetivo, critican la teoría del valor de Marx al considerarla superflua para calcular el excedente y la explotación, derivando su cálculo en las condiciones técnicas de la producción y la distribución, por lo tanto, el “problema” de la trasformación de los valores en precios desaparecería. Los neoricardianos cuestionan la teoría del valor de Marx argumentando que para calcular los precios no se necesita saber las cantidades de trabajo materializado en las mercancías, sino lo referente a los salarios y las condiciones técnicas. Al refutar la teoría del valor, la explotación debía redefinirse como menciona Steedman:

La versión física de la plusvalía no niega la existencia de plus trabajo, (…) deja bien claro el hecho de que la existencia de explotación (mínimamente definida) y la existencia de beneficio no son más que dos caras de una misma moneda: son simplemente expresiones en forma de trabajo y en moneda de la plusvalía física. (…) Explicar la existencia de ganancias es exactamente la misma cosa que explicar la explotación mínimamente definida. La tarea es por tanto explicar por qué los salarios reales y las condiciones de producción mantienen y persisten en mantener tal relación entre sí que el plus producto, la ganancia y la explotación (mínimamente definida) continúan existiendo (trad.)”(Steedman, 1981, p.19)

Los neoricardianos al prescindir de la teoría del valor marxista derivan la explotación del control capitalista de los resortes distributivos y el excedente desde el plus producto físico apropiado por los capitalistas.

Por último, desde el marxismo se retoma la teoría de valor y se critica fuertemente la concepción subjetivista del valor por parte de los marginalistas, como la relativización de la teoría del valor marxista por parte de los neoricardianos.

Las características metafísicas de las teorías económicas burguesas limitan su capacidad interpretativa y analítica del sistema capitalista, considerándolo así, como el sistema social definitivo. La incapacidad para entender este modo de producción como históricamente transitorio implica la imposibilidad de comprender el movimiento y las contradicciones propias de este sistema. No fue hasta el profundo análisis dialéctico que realizó Marx en sus diversas obras que se pudo comprender el funcionamiento del capitalismo como modo de producción históricamente determinado.

Bibliografía:

  • Böhm Bawerk, Eugen. von (1986): Capital e interés. Historia y crítica de las teorías sobre el interés, México, FCE.
  • Steedman, Ian y vv. (1981): The Value Controversy. London, Verso.

 

*Estudiante de sociología.

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