MAURICIO MACRI LA YUTA QUE TE PARIÓ

All Boys se siente abandonado. Es que el famoso LCDTMAB parece haber pasado a la historia. MMLPQTP es el nuevo hit del verano.

Por Sol Frasca Tosetto

Ilustración: Miguel Rep

Aquello que comenzó como otra obra excepcional de la hinchada de San Lorenzo (sí, como hincha de Boca hay que reconocerles que tienen un ingenio singular), tomó más relevancia al llegar al Monumental. A raíz de la difusión no tardó en filtrarse el rumor de que podrían suspenderse los encuentros en donde se escuchara el cántico. Si bien esto no llegó a concretarse, bastó sólo eso para que la canción se propague a cada rincón del país y ya es posible encontrar versiones para todos los gustos, desde cumbia hasta coro de iglesia.

Hacemos un paréntesis, porque ya sea LCDTMAB o MMLPQTP, no es el contenido misógino lo que lleva a la advertencia. Se ha logrado, hasta cierto punto, que se paren encuentros por cantos xenófobos, pero la perspectiva de género sigue sin tener lugar para el Fútbol local. Se le canta a la puta de la madre, se le dedica otro a la concha de la hermana, la otra hinchada es una puta de cabaret y, obviamente, como somos “los más poronga”, te vamos a coger. Todo muy lindo y todavía nos asombramos cada vez que sale a luz, sin contar los tantos más que no, los casos de violencia de género en relación a personalidades del Fútbol. Pero no, el problema no es la pobre madre de Mauricio, si no Mauricio.

Pero yendo al tema que me convoca, va más allá del género lo que implica este simpático canto. Sólo en el Monumental entran 60.000 personas. Para que lxs menducxs nos demos una idea: en la UNCuyo estudian un total de 44.000 estudiantes, el departamento de Rivadavia tiene una población total de 55.000 habitantes. Bueno, todo eso, y más, metido en un estadio.  Todas esas personas, cantaron al unísono.

A su vez, si pensamos que en las últimas elecciones en CABA el PRO obtuvo casi el 50 por ciento de los votos, haciendo un traslado muy por encima (debo el análisis de cuánto sacó en particular en Nuñez o de dónde provienen lxs diversos hinchas del Club), podríamos afirmar que, probablemente, gran parte de lxs presentes votaron a la fuerza de Mauricio Macri en las últimas elecciones.

El tema es que ni las grandes revueltas del diciembre pasado (y cómo nos duelen los Diciembres) ni ninguna de las medidas más polémicas de estos años de Gobierno generaron esta repercusión en las canchas. Ni siquiera la eliminación del Fútbol para Todos, algo que al público del que hablamos debería, al menos, haberle interesado. Fue una cuestión más “coorporativa”, fue el malestar ante la falta de resultados del equipo, fue un planteo por el pasado y presente bostero del presidente, de sus lazos con la dirigencia… fue de todo, menos las “motivaciones” que la militancia en general  espera para generar “consciencia social”.

Tomaré ciertas líneas desde las Teorías de la Acción Colectiva y las protestas sociales. Lo haré, y es importante aclarar, no porque considere que la reproducción de un cántico en un estadio o por grupos de Whatsapp sea en sí una “protesta social”. Si no, porque creo que la riqueza que debemos tomar de este hecho es lo novedoso de la experiencia y su impacto en el sentido común. De la mano de la teoría tenemos que vislumbrar líneas de análisis y, más aún, de organización para una acción colectiva de mayor impacto, fundamental para los tiempos que corren.  

En Las Protestas Sociales y el estudio de la acción colectiva Federico Schuster define la acción colectiva como el resultado de la asociación de individuos con intereses comunes que desarrollan estrategias colectivas como alternativa racionalmente calculable para optimizar, en circunstancias ocasionales y bien delimitadas, las probabilidades de éxito en la satisfacción de sus preferencias. A su vez, una acción de protesta no es solamente una manera de hacer visible un movimiento, sino también la creación de una novedad, un quiebre, una ruptura con la serie de interacciones sociales que teníamos antes de ella.

El autor menciona que las protestas sociales tienen distintas dimensiones de análisis. Una de esas, en la cual hago hincapié por lo que implica el caso, es el “Formato” o “Repertorios de la acción colectiva”, es decir, el modo en que la protesta aparece en la escena pública. Esto abarca aspectos a la vez estéticos y estratégicos de la acción, por lo que resulta una instancia de integración de los factores de la identidad y de la racionalidad de la misma. No obstante, ello no quiere decir que se asuma necesariamente la existencia de un proceso explícito de toma de decisiones previo a la concreción de la acción.

Por otra parte, el “Formato” no es un puro resultado de la racionalidad estratégica, sino que también deriva de las tradiciones e historias subjetivas de los individuos y grupos que actúan. Los sujetos hacen lo que saben hacer, ponen en acto su memoria entendida como disposición para la acción inscripta en el cuerpo propio. En la acción misma, en su acontecer visible (por decirlo de algún modo), se expresan, como mínimo, la identidad y la estructura de una protesta. El formato es entonces, de algún modo, una dimensión estética de la protesta. En un país, donde el Fútbol es mucho más que un encuentro deportivo o un espectáculo de entretenimiento, analizar las expresiones populares que surgen de las canchas, es fundamental para pensar cómo llegar a la masividad de lxs argentinxs, cómo hacer que ese mensaje político que queremos transmitir, salga de los micromundos en los que nos movemos.

Otra dimensión de análisis que retomaremos es la “Performatividad”. La  cual remite a la capacidad inherente a toda enunciación pública de redefinir las reglas y los recursos que constituyen el campo simbólico dentro del cual se produce y se reconoce. Es fundamental para analizar el impacto político de las protestas en tres aspectos: la emergencia de nuevos actores, la formulación de nuevos problemas y la elaboración de nuevas estrategias discursivas en relación con problemas preexistentes. Está claro que este último aspecto es el que más nos interesa retomar. En tiempos donde las Redes Sociales permiten otra llegada, donde, valga lo irónico, los textos “intelectualoides” o de propaganda política pierden peso, pensar otras estrategias que generen el impacto que queremos, o mejor dicho, tomar estrategias que ya hemos visto que tienen resultado, no está mal a la hora de pensar un “plan de lucha”.

Será que el Equipo de Macri, que tan ingenuo no es, logró ver que el Cantito no implica algo menor, que preocupa bastante que se siga replicando por toda la Nación. Tal vez, tendríamos que ver el rumor de la “censura del canto” desde otro lugar, y sacarle tajada a la preocupación del “mejor equipo de los últimos cincuenta años”.

El cantito es pegadizo y cuesta no cantarlo, por mi parte, como mujer futbolera prefiero mandarlo a la Yuta que lo parió y que a las putas nos dejen tranquilas, que los cantos contra el gobierno se multipliquen pero, sobre todo, se multiplique la organización colectiva contra un gobierno que es todo, menos la Revolución de la alegría.

Referencias:

SCHUSTER, Federico; “Las protestas sociales y el estudio de la acción colectiva” en: Francisco Naishtat, Federico Schuster, Gabriel Nardacchione y Sebastián Pereyra (comps.): Tomar la palabra: Estudios sobre protesta social y acción colectiva en Argentina contemporánea. Buenos Aires, Prometeo, págs.. 43-84, 2005.

 

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