LA CALLE ES DE NOSOTRAS, EL FUTURO TAMBIÉN

Apostillas de una jornada histórica que será bisagra para las transformaciones que vienen.

Por Comunidad Desconexión

Finalmente, y tal como se esperaba, el Senado rechazó la media sanción de Diputados a la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, por 38 votos a 31, con dos abstenciones y una ausencia. Tomando las estimaciones y los datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, durante las 17 horas que duró el debate parlamentario se realizaron en el país aproximadamente 680 abortos en la clandestinidad y hubo 97 internaciones hospitalarias por esa práctica. Aquellas cifras estuvieron fuera de la consideración de los senadores y senadoras que se manifestaron contrarios a la legalización. Sus intervenciones se terminaron diluyendo entre creencias personales y promesas de dar respuesta a este problema para san-no-sé-cuando.

“Si el Estado no está, estemos nosotras” parecieron decir las millones de pibas que patearon el tablero del machismo imperante, impusieron una discusión hasta entonces silenciada y coparon en simultáneo un Congreso lluvioso y las plazas de todo el país para pedir por la autonomía sobre sus cuerpos. El Senado no quiso escuchar. Los legisladores dieron quórum para anunciar que el Estado seguirá sin hacerse cargo de las muertas que produce el aborto clandestino.

Vencedores (con)vencidos

No hay imagen más exacta para describir lo que sucedió en la jornada del 8 de agosto que aquella que Gramsci utilizó para describir el quiebre social que se produce cuando una sociedad está gestando una revolución en sus entrañas: el contraste entre las calles y el Congreso fue el de “lo nuevo que no acaba de nacer y lo viejo que no termina de morir”. La vieja sociedad, todavía con fuerza parlamentaria, logró imponerle a la nueva sociedad sus propios principios morales.

Fue sintomático de ese gesto autoritario la cantidad de veces en que los senadores antiderechos insistieron sobre lo absurdo que significaba abandonar sus convicciones a la hora de sesionar. Pretendían ignorar que lo que se les reclamaba era que dejaran de lado sus convicciones personales, no sus convicciones políticas. Los modelos de vida contra los que el feminismo vino a romper están tan naturalizados que a sus sostenedores se les hace imposible distinguir entre creencias individuales y gestión pública. Nadie les pidió su opinión personal respecto del aborto, sino políticas de salud que den respuestas a una problemática existente.

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Una ley que solucione todo de una vez y para siempre

Otro latiguillo recurrente en el debate del Senado fue el desopilante planteo de muchos legisladores de que la ley IVE no resuelve los déficits estructurales que aquejan a nuestro país. Así, según nuestros representantes el aborto legal no sería una opción porque no ataca las causales profundas, llámese pobreza, exclusión, acceso a la educación, infraestructura de la salud pública, falta de cloacas, agua, gas y un largo etcétera.

Nota mental de esta revista: cada vez que alguien pretende postergar una lucha o un derecho bajo el supuesto de que existe una lista grande de otros problemas, no está llamando a pelear por todos esos problemas, está llamando a no pelear por ninguno.

¿Fracaso? ¿Qué fracaso?

El reproche de que esta ley va a las consecuencias y no a las causas del problema es completamente falso. Quien llega sólo a las consecuencias es el Estado, que se entera de la práctica del aborto cuando este ya se produjo ocasionando complicaciones de salud o la muerte de la mujer. Por eso se equivocaba Estaban Bullrich cuando sostuvo que sancionar esta ley sería un reconocimiento de nuestro fracaso como sociedad. En verdad la legalización del aborto pone de manifiesto el fracaso del Estado, o mejor dicho, el fracaso de la ausencia del Estado como mecanismo mágico para solucionar una problemática que se produce a sus espaldas.

Hice la tarea pero se la comió mi perro

Vigilia-En el límite de la irresponsabilidad la senadora López Valverde sostuvo que no había leído el proyecto así que por las dudas votaba en contra. Horas después aclaró que se refería al proyecto alternativo de despenalización del aborto. Quienes producimos esta revista admitimos que alguna vez habremos colgado las últimas unidades de una materia a la hora de rendir un final pero es menester aclarar que, por importante que fuera para nosotrxs, en ninguna de esas instancias estaban en juego los derechos de la mayoría de la población.

Jaque mate aborteras: ¡Vivaldi nació!

Cuando pensamos que ya habíamos escuchado todo, el senador formoseño José Mayans esgrimió el más imponderable de todos los argumentos en contra del aborto legal: ¡lo que nos hubiéramos perdido si las madres de Vivaldi, Mozart y Da Vinci hubiesen abortado! Fue la demostración clara de que el Congreso no sólo no estuvo a la altura del mandato histórico que se le había delegado, sino que incluso estuvo muy por debajo del nivel argumental del debate social que sostuvo un país agitado desde sus cimientos por la impresionante ola verde que irrumpió sin pedir permiso.

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Esa laicidad no te la robo

Llamado a la solidaridad: se busca partido laico que responde a las siglas “UCR”. La última vez que se lo vio defendiendo la ampliación de derechos individuales todavía existían las mascotitas virtuales. El bloque radical fue por lejos el más antiderecho del Senado. Nueve de sus doce legisladores votaron en contra de la ley IVE. El 75% de rechazo lo ubica a la derecha del PRO y del Justicialismo. No hay remate.

CFK, arrasada por la marea

Si alguien quiere dimensionar la vertiginosidad que el movimiento feminista le impuso a la escena política de los últimos años solo tiene que escuchar la intervención de la expresidenta Cristina Fernández. Lejos de su tono enérgico habitual, obligada a repasar conquistas de su gobierno que la exculparan por no haber impulsado la legalización del aborto en su momento, el discurso de la exmandataria era el de una dirigente que se sabe sacudida, sobrepasada por una potencia social que no vio venir. Pidió un peronismo “nacional, popular, democrático y feminista”. Es un gesto hasta de supervivencia: o los partidos tradicionales se acoplan a la agenda de las nuevas identidades políticas o se los lleva puesto la ola.

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El presidente prescindente

Exaspera la concepción hiper-formalista de la democracia que campea entre las filas amarillas. Toda la osadía del gobierno nacional en el tema del aborto se restringió a habilitar el debate. Pero la democracia, por supuesto, no es sólo poder hablar e intercambiar opiniones. Exige una materialidad: la de que el Estado dé respuestas concretas a las problemáticas sociales. Impulsar una discusión, comprometer a la sociedad toda a un debate sobre ampliación de derechos sabiendo de ante mano que tu propio bloque no iba a acompañar con los votos fue absolutamente irresponsable. Habrá que ver qué tan diluido queda el capital político del PRO luego del 8 de agosto: fuera de algunas honrosas excepciones (Lipovetsky, Lospennato, Gladys González), al macrismo parece haberle quedado gigante la camiseta de la “derecha moderna”.

El tiempo está después

La votación final se concretó pasadas las dos de la mañana. La pantalla grande dispuesta en la plaza Independencia mostraba lo que ya sabíamos de antemano: 24 hombres y 14 mujeres decretaban que las pibas seguirían sin poder decidir amparadas por la ley. La fría noche de agosto era sólo comparable a la frialdad del Estado ausente. Aquellas bajas temperaturas, sin embargo, contrastaban con el calor militante que emanaba de los miles de abrazos en simultáneo, de la soberana terquedad de las mujeres que ante el resultado adverso se comprometían a no bajar los brazos. “Aquí nadie se rinde” se dijeron a sí mismas.

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En la desconcentración sobrevolaba una certeza: no será hoy, será el próximo año, o el otro, pero será ley. El aborto, más temprano que tarde, va a ser legal pero no porque el paso del tiempo así lo determinará, sino porque en el país ha despertado una potencia política que todo lo cuestiona, que todo lo transforma. Es el presente de lucha el que hará realidad esta y tantas otras transformaciones. El tiempo corre al ritmo que le imponen las mujeres empoderadas. La revolución de las pibas es ahora, el tiempo está después…

#AbortoLegalYa

#SeráLey!

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