EL MIEDO COMO MECANISMO DE CONTROL DE LOS CUERPOS

¿Cómo se utiliza el miedo en la sociedad para dominar a los cuerpos sociales? ¿Qué efectos tiene el miedo en la corporalidad?

Por Tomás Mudano*

¿Qué es el miedo? Propongo como definición que el miedo es una sensación del sujeto que procede de lo natural o de lo artificial, que causa que quien lo sufra busque auxilio en una “posible solución”, haciendo también que su racionalidad pase a segundo plano, dándole paso a la desesperación.

Quizá, en primera instancia, lo más llamativo de la definición sea aquello de que “procede de lo natural o de lo artificial”. La mayoría supone que el miedo es natural siempre, puesto que no se concibe la posibilidad de que el miedo tenga su origen en un artificio de otra persona; ¿por qué, entonces, artificial? Entre sus tantas formas, encuentro la de instrumento. Así, puedo afirmar que cualquiera puede crear miedo e imponerlo sobre otro: en este caso el miedo sentido, percibido natural, no procede de lo natural, sino de una construcción hecha por otra persona (su fuente es artificial). Esto implica que el miedo es fabricable. Cualquiera puede fabricar un imaginario que cause miedo y utilizarlo para controlar a los cuerpos sociales. Ejemplos de estas técnicas se vieron a lo largo de toda la historia: pagar un indulto para que quien fallezca no vaya al infierno; que se les permita a los militares tomar el control del país para evitar que la amenaza comunista lo lleve a la ruina. Todos los ejemplos tienen siempre algo en común: la amenaza fue creada por hombres para controlar a los cuerpos sociales, basándose en imaginarios: el infierno, estadío incierto del alma, y la amenaza comunista, una amenaza considerada como tal por los magnates capitalistas que no querían perder poder. Todos los ejemplos además surtieron efecto: lograron ejercer mecanismos de control, las familias pagaban indultos y parte de la población argentina les permitió a los militares consolidar su poder en 1976.

Como mencioné anteriormente, el miedo es fabricable. Cualquiera podría fabricarlo, pero no todos pueden generarlo. ¿Quiénes podrían? ¿Sobre quiénes? Quien pueda ejercer naturalmente su poder sobre otro, podrá, inevitablemente, producir miedo sobre esa misma persona. Esto implica que el poder y el miedo están íntimamente relacionados. Aquel que tenga poder puede imponer miedo sobre los demás. La razón de esto es que se tiende a asociar a la figura del poder con la verdad, ya que el poderoso tiende a tener más acceso a la verdad que uno. Así, en tanto un artificio se percibe como cierto, es más fácilmente asimilarlo como un miedo.

¿Qué proceso se desencadena una vez que el miedo comienza a hacer efecto? Lo primero que ocurre es que la persona procesa este miedo de origen artificial como si fuese de origen natural. Lo siguiente es la etapa de prevención de la amenaza: se busca qué o quién puede evitar que ocurra eso. Se encuentra auxilio, normalmente, en una persona con más poder que uno. Quien se presente como salvador, será seguido por quien tema. Esto puede ser utilizado como estrategia de dominación, y, de hecho, ha sido utilizada con este fin: el claro ejemplo son las campañas políticas. Con el usual discurso de no votar al oponente por los posibles males que pueda traer, los candidatos políticos se presentan como la alternativa a este mal, ganando así apoyo por parte de los que quieren evitarlo.

art

La diferencia entre el miedo de origen natural y el de origen artificial es tan sutil que no se percibe, y, por ende, se los tiende a poner en la misma categoría, la de miedo. La parte artificial pasa inadvertida. Peor aún, a esto se suma que, como lo analiza el autor Michel Echenique Isasa, el miedo detiene toda racionalidad, dificultando su deconstrucción. Frente a esto, si se encuentra una manera de evitar el posible mal, quien sea objetivo del miedo dará todo por utilizar esta manera. Si, en cambio, la solución se encuentra en una persona que busca extorsionarlo, quien sufra del miedo hará todo lo que esta persona pida. Pero, esto puede llegar incluso al extremo de ceder todas las libertades y derechos de los que se dispone (como lo plantea Hobbes en su Leviatán). Un ejemplo de los muchos que han ocurrido a lo largo de la historia es el de la sanción del “Decreto del Presidente del Reich para la Protección del pueblo y del Estado”. Este fue sancionado el 28 de febrero de 1933 en Alemania. Con él, se suspenden todos los derechos, y se establece un régimen de control sobre la vida de las personas. La razón de que se haya creado este decreto fue el miedo a la amenaza comunista: Adolf Hitler, canciller de Alemania, convenció al pueblo alemán de que los comunistas habían incendiado el Reichstag. Por miedo a que vuelva a ocurrir, el pueblo no se opuso a este decreto, ya que creían que, si todas las vidas eran controladas, la amenaza comunista iba a ser purgada del país.

Los cuerpos sociales se ven constantemente interpelados por el miedo. Quien lo produce, lo implanta en la sociedad, y ésta, poco a poco lo va asimilando y aceptando. Gracias a la globalización, este proceso resulta muy sencillo, ya que con la mediatización constante que existe, el miedo se filtra en cada aspecto de la vida, como lo hacen el poder y la biopolítica. Los cuerpos, luego de un tiempo, se vuelven tolerables al masivo bombardeo de miedo; y, así, se naturaliza.

Vivimos, pues, en la sociedad del miedo naturalizado. Vivimos en una época en donde la manipulación a través del miedo está en auge. Extrapolando las ideas de Foucault, se puede afirmar que existe una microfísica del miedo: dada su naturalización, nos atraviesa constantemente. ¿Para qué existe? Para reproducir el poder de los creadores de miedo. Se instaura, así, en cada aspecto de la vida el perpetuo docilizar usando al miedo como instrumento de manipulación. Se ve en los colegios, con las sanciones y los exámenes; en el empleo, con el peligro al despido y el miedo a no llegar a fin de mes; en la vida cotidiana, con las crisis sociales y económicas; en la política, con el miedo a que el partido opositor se muestre fuerte y lleve al país a la ruina con sus posibles políticas, entre otros aspectos. Los cuerpos adquieren una nueva propiedad, la maleabilidad. Se vuelven propensos a ser moldeados a la voluntad del poderoso.

Ocurre un problema más: como sostiene el sociólogo Robert Castel, siendo esta una sociedad en donde el miedo es parte de lo cotidiano, el ciudadano temeroso busca siempre más seguridad; lo cual alimenta todo un mercado político y económico que tiene como principal oferta una vida segura. Tomando el análisis del filósofo James Austin, al miedo le es inherente una performatividad (obligada conexión entre lenguaje y acción) en donde se encarna la obligación de que quienes lo tengan, se sometan y cedan libertades y derechos a quien les auxilie.

En suma, el miedo se utiliza hoy, más que nunca, como instrumento de dominación de los cuerpos. Le corresponde, a este cuerpo social, el miedo constante, asimilado como natural. Queda, entonces, una pregunta: ¿cuáles de los miedos que tenemos hoy en día son, en realidad, producidos artificialmente por el poder con el fin de controlar y disciplinar nuestros cuerpos?

Bibliografía utilizada

  • Austin, J.L. (s.f.). Cómo hacer cosas con palabras: palabras y acciones. Paidós Ibérica.
  • Castel, R. (2006). La inseguridad social: ¿Qué es estar protegido? Manantial.
  • Foucault, M. (2015). Vigilar y Castigar. Siglo Veintiuno Editores.
  • Hobbes, T. (2003). Leviatan. Losada.
  • Isasa, M. E. (2005). Cómo enfrentar el miedo: enseñazas prácticas para dominarlo.

 

*Sobre el autor: Tomás vive en Bs. As., acaba de egresar del colegio y se encamina a estudiar ingeniería informática. Afirma ser un apasionado del arte y la filosofía, hobby que lo llevó a escribir este ensayo.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: