CAÍ EN TU RED

Internet como promesa (aún) no cumplida.

Por Santiago Beloqui

A comienzos del año 1996, en un acto de inicio del ciclo lectivo, el por aquel entonces presidente Carlos Menem brindó un discurso que quedaría grabado en la memoria del pueblo argentino. Esto no fue debido a poseer un contenido políticamente impactante, así como tampoco a la elocuencia del locutor, sino al carácter prácticamente lisérgico de lo expuesto. En él, el riojano más famoso de los 90 presentaba como una posibilidad cercana en el tiempo, en un país que iba rumbo a una de las peores crisis de su historia, la construcción de un novedoso sistema de vuelos espaciales. Mediante este, desde una plataforma posiblemente construida en Córdoba podría realizarse, por ejemplo, el recorrido Atmósfera-Estratósfera-Japón en una hora y media. Una especie de línea troncal espacial de un universo paralelo donde el MendoTran fue concebido por Isaac Asimov y Argentina es un país que apuesta a la ciencia y la tecnología.

Si bien los discursos literalmente increíbles parecen ser una constante de nuestra fauna política, probablemente en este caso también existió la influencia de las promesas mediáticas sobre el nuevo milenio que se avecinaba, en las que las nuevas tecnologías cambiarían nuestras vidas por completo. Entre ellas hay una que hoy en día tratamos de mantener vigente: la idea de que la entonces joven internet sería el nuevo espacio compartido por la humanidad que transformaría positivamente nuestra forma de comunicarnos. Acceso a mayor cantidad y calidad de información; democracias más fuertes debido a la posibilidad de evadir la censura de los poderes políticos y económicos; mensajería instantánea con personas de todo el planeta, todo a través de un mismo medio. Un mundo mejor a un par de clicks de distancia.

Lamentablemente, aunque nuestra manera de comunicarnos sí se modificó sustancialmente, hoy podemos ver que no todo se ha traducido en consecuencias positivas, incluso convirtiéndose muchas de esas promesas en exactamente lo contrario.

Anonymous

a38c30f3a39f0236f32b59ac7c5cc0c2Jesse Weaver enumera algunos aspectos que son los principales problemas con los que nos encontramos hoy en día en nuestra vínculo con internet: los ataques personales y cyberbullying, la adicción a la tecnología, las fake news y las cámaras de eco. Esto último se refiere a que los algoritmos de las redes sociales como Facebook están diseñados para que en nuestra sección de noticias nos aparezcan publicaciones de otras personas a las que les dimos like anteriormente, por lo que probablemente concuerdan con nuestra forma de pensar o ver el mundo. La consecuencia más clara de esto es que sólo tenemos acceso a una visión de la realidad que está en sintonía con la nuestra, disminuyendo la posibilidad de conocer otros puntos de vista y por lo tanto de realizar el sano ejercicio de poner en duda nuestras propias creencias.

Según él, una de las causas que contribuye a estos problemas es lo que llama la “paradoja del anonimato”: internet es uno de los lugares más públicos jamás creados por la humanidad, y sin embargo, al mismo tiempo, conectarnos a ella es una de nuestras experiencias más privadas. Al usar nuestros dispositivos crearíamos ilusoriamente una grieta entre la realidad online y la realidad física, percibiendo un estado de anonimato mientras estamos conectados, aunque nuestras acciones en realidad sean visibles para todos. Este falso anonimato es el que influiría en nuestra relación con el mundo online, diferente en algunos aspectos a la que establecemos con el mundo real, aunque en el fondo sepamos que, como diría Nicolás del Caño, son lo mismo.

El club de los cinco

Tal vez uno de los factores más influyentes para la transformación de internet en lo que conocemos hoy en día fue la aparición de la redes sociales. Facebook, Twitter, Instagram (comprada por Facebook) son actualmente, junto a Whastapp (también de Facebook), algunas de las formas más utilizadas para comunicarnos con el mundo. Y digo “el mundo”, porque no sólo nos comunicamos con nuestros amigos y familiares a través de ellas, sino también con medios periodísticos, con nuestros políticos, con organizaciones y actores de otras áreas de nuestra vida social. Mucha de la información que intercambiamos diariamente está mediada por estas redes, y fue sólo cuestión de tiempo para que esta información se convirtiera en un negocio. En búsqueda de este nuevo oro digital, los colonizadores de Silicon Valley vinieron con sus espejitos de colores en formas de likes a saquearnos lo que siempre tuvimos pero nunca supimos que valía tanto: nuestra intimidad.

Por eso, para entender los efectos que internet ha tenido en nuestras sociedades y en nuestras vida personales, debemos poder corrernos de conceptualizarla como una entidad autónoma y autosuficiente para poder entenderla como una herramienta construida por la humanidad. Internet es lo que hacemos de ella. Esto no quiere decir que debamos negar los efectos en nuestras relaciones personales, políticas y hasta económicas que están teniendo las aplicaciones y redes sociales que utilizamos, sino comprender que estas no son productos de “internet”, así en abstracto, sino de empresas específicas con intereses específicos. Internet es un conjunto de cables y servidores, que así como es una herramienta multifunción para la población en general, también lo es para organizaciones con determinados objetivos monetarios. En contra de aquella promesa de una internet descentralizada, hoy podemos decir que son cinco las empresas que concentran el poder de las tecnologías de la información: Google, Facebook, Microsoft, Apple y Amazon.

Bueno, bonito y barato

Imagen2

Apartándose de visiones distópicas y blackmirroristas, es importante que también valoremos los beneficios que nos han traído las nuevas tecnologías de la información. Plataformas como Wikipedia han contribuido a democratizar el conocimiento humano y a distribuirlo alrededor del planeta; la comunicación con nuestros seres queridos distantes se ha facilitado; revoluciones populares y movimientos sociales han encontrado en las redes sociales un lugar donde organizarse; discursos críticos y transformadores han logrado propagarse a fuerza de likes y compartidas. De aquellas promesas, algo se materializó.

De todas formas, como plantea Daniel Vedder, debemos aceptar que tal vez las nuevas tecnologías no sean capaces de solucionar todos nuestros problemas. Cada problema tiene su parte técnica, pero también tiene su parte humana, y si no tenemos en cuenta esto podemos desarrollar por pura inercia soluciones digitales tentativas que no tengan realmente ningún tipo de impacto positivo. Las grandes problemáticas de la humanidad, e incluso muchas más pequeñas y locales, son tan complejas e implican tantos factores, que pretender cambiar el mundo con unas líneas de código es, más allá de las buenas intenciones, un poco iluso. Por más optimistas que seamos, la desigualdad social no se va a solucionar sólo con una app.

Tarea para el hogar

¿Es la solución tratar de abandonar estas tecnologías, o deberíamos esforzarnos en cambiar nuestras formas de interactuar en (y con) ellas?¿Es esto último posible?

Aunque creamos que en temas de esta magnitud exceden nuestras posibilidades de cambiar algo, en realidad somos nosotros los que en gran parte tenemos el poder como usuarios. Así como usar una determinada tecnología no va a solucionar los grandes problemas de la humanidad, probablemente dejar de usarla tampoco, pero no por ello debemos caer en una especie de desamparo aprendido y ser usuarios pasivos de la tecnología. Incluso, dadas las consecuencias que nuestro uso de una herramienta tan poderosa como internet tiene, reflexionar sobre el uso que hacemos de ella tal vez debiera pensarse más como una necesidad que como una posibilidad.

Podemos pensar algunas tareas simples para comenzar:

  • Realizar un rápido balance acerca del uso que le damos a estas plataformas. ¿Cuánto tiempo le dedico a revisar las redes?¿Cómo me siento mientras las uso?¿Estoy obteniendo algún beneficio concreto de ellas?¿Me quitan tiempo que podría utilizar para otra actividad más gratificante? Si el balance es más negativo que positivo tal vez sea momento de repensar el uso que les estamos dando a estas tecnologías.
  • Tomar una sana postura crítica para con la información que nos llega a través de las redes sociales.
  • Tratar de consumir noticias directamente de las webs de los medios periodísticos en vez de sólo a través de sus publicaciones en redes sociales. Por un lado los medios publican en redes lo que saben que va a ser más clickeado; por el otro la red social que estemos usando en ese momento va a filtrar esas publicaciones en base a algoritmos a los que no tenemos acceso. Si nos preocupa estar recibiendo información demasiado filtrada podemos elegir un par de medios diferentes para revisar regularmente. Es sorprendente cómo noticias del estilo “Pampita infartante en la playa” tienen un protagonismo mínimo en la web, mientras que en Facebook se pueden compartir hasta diez veces en un día en la propia página del medio.
  • Prestar aunque sea un mínimo de atención a las noticias relacionadas a libertad en internet o a proyectos de ley que buscan regularla. En una sociedad tan conectada, lo que se pone en juego en estos casos no es sólo el funcionamiento propio de internet, sino nuestra libertad como ciudadanos.

A diferencia de la nave espacial de Menem, en las últimas décadas internet despegó para llevarnos a lugares lejanos. Pero como en algunos otros viajes, el destino no es exactamente el que imaginábamos. Al final, tal vez podamos hacer poco para mejorar la situación, pero si ni siquiera lo intentamos es difícil que podamos saberlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s