DIOS ES ARGENTINO

Por Sol Frasca Tosetto

Googléas “ídolo” y la interfaz te dice que es una “figura o imagen que representa a un ser sobrenatural y al que se adora y se rinde culto como si fuera la divinidad misma”. Entonces, pensar en Maradona como ídolo máximo, para muchxs, literalmente D10S, es algo más que acertado. 

Maradona suele ser una de las pocas palabras en español que sabe decir cualquier japonés. Es el superlativo de ser bueno en algo. Es la patria de lxs sin patria. A Maradona le canta Rodrigo, Los Piojos y hasta Manu Chao. Maradona es el sudaca que logró superar a la guardia real inglesa. Es un ser sobrenatural, es un barrilete cósmico. 

Pero lo más importante de todo, es que es un ídolo futbolístico. El fútbol, esa maravilla hecha juego que sobrepasa cualquier clase social. Deporte que tienta a los dioses, que se someten al dolor humano con tal de reencarnar y poder pisar una pelota. Y desde el Olimpo, uno de esos, el más grande dicen, cayó al sur, bien al sur, para poder afirmar que Dios es argentino. Y a la religión, a Dios, no se los explica, a Dios se lo siente. 

santa-maradona.jpegAsí Maradona logró el sueño de todo político: traspasar colores y banderas. Ser alabado desde el Oriente hasta el Poniente. Desde el potrero hasta el Camp Nou. Y ahora se produce el gran milagro. Luego de ser negado tres veces, de ser crucificado, muerto y sepultado, luego de tanto tiempo, el Diego es repatriado. Se produce el retorno del ídolo. Todos los clubes quieren recibirlo, homenajearlo. El diez llora, y su gente llora con él.

Dios es intocable, el Diego, es intocable. Porque nació en un potrero, porque las pasó todas y cada una. Porque él representa la argentinidad al palo. Y esa argentinidad, esa mezcla de patriotismo militar, meritocracia liberal y macho gauchesco, esa argentinidad es omnipotente. 

Por eso criticar a Maradona es casi imposible, más si sos mujer. El derechoso, te dice que una mujer no puede entender de fútbol, menos al Diegote; el progre, te dice que el rechazo no es por lo que el Diego ha hecho, sino, por donde viene. El derechoso te dice que una cosa es el Diego en la cancha y otra como persona. El progre, también. Así, uno y otro se dan un abrazo de gol para que el grito acalle a “lxs moralistas que critican a Dios”. 

ED_W-ITXoAA0VxV¿Hasta qué punto se sostiene la contradicción? ¿Cuál es la línea divisoria entre el artista y su arte, entre el deportista y su juego? Y sí, ser feminista y que te guste el fútbol, es complicado, pero yo elijo pensar a la cancha como un campo de batalla. Pero, primero que nada, las batallas hay que darlas. Y si seguimos insistiendo en la división entre la vida privada y la vida pública ¿no seguimos jugando a favor de quienes decían que nuestros asesinatos eran crímenes pasionales? 

Este Dios es Padre, es hijo, hasta espíritu santo, pero no es mujer. No ha sufrido, ni sufrirá lo que sufren a diario mujeres por hombres como él, por gente que lo idolatra, que quiere ser como él. “Los femicidios villeros no salen en los diarios”, nos dicen las compañeras de los barrios marginados. Pero el villero devenido en ídolo es tapa del multimedio mientras su homofobia grita “que la sigan chupando”. 

Todxs tenemos un rostro que simboliza el dolor. Una imagen que es un dedo en la llaga. Diego es la cara del dolor para muchas mujeres. Es el rostro que evoca el maltrato, la omnipotencia de una sociedad patriarcal. Es el padre abandónico, el trabajo no remunerado, es la violencia de género en todas sus expresiones. Y es muy lindo hablar de deconstrucción, salvo que esta le toque el culo a Dios. Todxs tenemos un rostro que simboliza el dolor. Ponele esa cara al dios de la gambeta, y tratá de aplaudirlo sin revivir eso que a vos te rompió. 

Maradona gimnasia