EL CICLO ¿SIN FIN?

Por Sol Frasca Tosetto

“Vamos por Todo” dijeron y se subieron en el 54. Pero el colectivo se quedó sin nafta y del todo a la nada hubo un solo paso. “No vuelven más” dijeron, y volvieron, como ALF. Si hay algo en lo que estamos todxs de acuerdo es que, si te gusta la política y vivís en la Argentina, no te podés aburrir. Pero la “diversión” no va a contramano de la preocupación, y de eso va a tratar, más que nada, este ensayo.

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Foto de Mu – La Vaca

Socios pero no tanto

Este año, Facundo Cruz, politólogo mendocino exiliado en las lejanas tierras del larretismo, publicó su libro “Socios, pero no tanto” sobre las coaliciones políticas de Argentina entre 2013 y 2015. #AlertaSPOILER: ninguna de las fuerzas analizadas ha mantenido, si quiera, su nombre. Esto se trae a colación porque me pareció el ejemplo más gráfico, que el propio autor mencionó una vez confirmados los frentes electorales, del dinamismo de la política argentina. Más allá de esto, igual invitamos a leerlo, no se nos vaya a ofender nuestro coterráneo.

Acá un parate importante que parece necesario recordar, sobre todo a quienes hacen política: las coaliciones, cambian, los nombres, cambian, el electorado, #BelieveItOrNot, también. A partir de esta aclaración, voy a dedicarme a romper uno de los criterios editoriales de esta hermosa revista, y trataré de visualizar algunas cosas haciendo una comparativa de mi historia personal con la política en general.

Cambiamos

En el 2015, todavía militaba en el PS. Más allá de la tristeza por la baja de la candidatura de Hermes Binner, milité convencida a Margarita Stolbizer (gran desilusión para abordar en otro capítulo). A pesar de eso, desde el minuto uno de definido el ballotage 2015, entendí que había que comerse un sapo mayor: me volví casi militante de Scioli. A pesar de saber que expresaba una forma de hacer política que no me representaba, ni me representa, sabía que Scioli no era garantía en lo económico, pero lo era, por lo que tenía atrás, en otras cuestiones (sociales, educativas, culturales, etc.) a diferencia del gobierno de CEO’s.

Tuve peleas con familiares y amigxs. Por el voto a Macri o por el voto en blanco. Peleas donde mostraba la firmeza que no tuve en el cuarto oscuro más oscuro de mi historia. Meter esa boleta fue algo muy duro, a pesar de lo necesario. Pero bueno, era difícil, porque ese gobierno no dejaba de ser el Gobierno de la Barrick, Chevrón y Monsanto; no dejaba de ser Once o Luciano Arruga; no dejaba de ser la prepotencia y la violencia contra quien no pensaba igual. Sí, el principal comunity manager del macrismo fue el mismo kirchnerismo. Ese con el que me peleaba, ya definido el ballotage, porque enceguecidos pensaban que, atacando al votante, menospreciándolo, iban a conseguir su apoyo. Suena actual, ¿no? Si a mí me costaba, y la bronca me generaba querer votar en blanco, ¿qué le iba a pedir a mi vieja?, ¿que vote a quienes le quitaron su puesto de supervisora de área, teniendo todo para ocuparlo, simplemente porque no era kirchnerista? ¿Alguien puede tener la potestad de gestionar el dolor, la bronca y la impotencia ajena? La verdad, que el terreno era complicado.

Así, llegó el macrismo. Y lamentablemente, todo lo que se anticipó, se cumplió con creces. En el medio, pasaron muchas cosas. El frente Progresistas, ese residuo del Frente Amplio Progresista, se enredó en una disputa por el timón de un barco sin pasajeros. Lxs mismxs radicales que criticaron a Cambiemos, terminaron encolumnadxs cantando “Sí se puede”. El FIT, el más constante de todxs, pero igual de constante su curva hacia la baja. Y entre eso, nuevas coaliciones que aparecen, son sorpresa, y se van.

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Párrafo aparte para el peronismo. Porque si bien, peronistas somos todxs, lxs peronistas son enemigxs naturales de otrxs peronistas, ¡Malditxs peronistas, arruinaron el peronismo! Ese sería el resumen de estos cuatro años, hasta la jugada magistral de Cristina, esa que puede compararse con el caño a Yepes. Su propuesta de Alberto, el ceder su “lugar” de presidenta, esa jugada de ajedrez político para ser estudiada por los siglos de los siglos. Tal fue el impacto, que lxs mismxs antiperonistas tuvieron que meter en el sobre a un peronista.

Entonces, así como el kirchnerismo en su tercer mandato creó mucho macrista, hoy es el macrismo el principal responsable del crecimiento de las filas del peronismo. En eso, la “ancha avenida del medio” se ve cada vez más reducida a un callejón sin salida.

Volvemos ¿mejores?

Ahora, para que esto no parezca una nota más como cualquier otra, algunas inquietudes de todo esto. Por un lado, algunas cosas sobre la vapuleada socialdemocracia. Este año visibilizó más el mercado de pases de distintos partidos al peronismo. Ni hablar, la cantidad de simpatizantes. Lo que me inquieta y me preocupa, es el hecho de que quienes pasaron de la socialdemocracia al peronismo no logren marcar los desacuerdos que en su momento planteábamos. Que se trate de un combatir y mejorar desde adentro, y no de aceptar lo impuesto. A su vez, como reflexión personal, creo que el gran problema de esta socialdemocracia, y particularmente el PS, es creer que la grieta se superaba sin tomar postura. Y así, por derecha y por izquierda, militantes fueron abandonando un partido que decidía quedarse afuera de la discusión, con tal de no perder “los principios”. Quedó claro que, ni los principios quedaron intactos (porque no creo que Urtubey representa alguno de esos principios) ni los resultados aparecieron, ya que, como tercera fuerza, sacó menos de la mitad de lo que acumuló la tercera fuerza en las últimas presidenciales. Sumado al hecho de que, de la totalidad de lxs diputadxs electxs, tan sólo 4 ingresaron por fuera del “Frente de Todos” (39) y de Juntos por el Cambio (29). “No pasaran a la historia aquellos que especulen, sino los que más se la jueguen” decía Néstor. A repensarlo.

Ahora, respecto al peronismo algunas cosas. Ya se ganó. Ya se festejó. Ya se chicaneó y se desahogaron todo lo que tenían guardado desde aquel 22 de noviembre de 2015. Ahora, es necesario repensar la forma de gobernar. Porque si es con “Todxs”, no se puede ir “por todo”. De los discursos de anoche, se ven dos caras de la moneda, un Kicillof y un Alberto, con dos mensajes muy distintos. Y no me preocupa tanto cómo vayan a convivir para adentro, el tema es cómo va a trabajar el frente de cara al pueblo. Porque el electorado, como se vio en estas elecciones, no maneja el pragmatismo político. Maneja otro pragmatismo, que se aleja de lo racional, que se acerca más a lo emocional, a lo sensorial, a lo que pasa por el cuerpo: por la dignidad del mismo. Si se olvidan de eso, si vivimos un 2011-2015 reload, probablemente, extrañemos a Macri al ser gobernadxs por Larreta. Tal vez esta nota sea un pequeño homenaje a nueve años de su partida, pero creo que se trata de pensar un gobierno más a lo Néstor. De eso Alberto conoce, por suerte. Si no, a prepararnos, que el ciclo sin fin, que nos mueve a todxs, nos aplastará como manada de elefantes.

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Foto de Mu – La Vaca