HAMBRE

Por Caro Blodinger

Me encuentro tratando de devorar el tiempo, con la imposibilidad de llenar el estómago. Levantándome para volver a acostarme, destruyendo las horas. El día se enrolla en sí mismo y los segundos ya pasados vuelven a aparecer, el límite que advierte la extinción de mis propiedades se deja ver pero yo lo ignoro y persisto.  

La frustración se muestra con un grito que destruye las paredes y resuena por todo mi hogar hasta alcanzar el techo volviéndolo su víctima, ya sin él puedo ver el cielo y procedo a abrir bien grande mi boca para comerlo. Arraso con las nubes que me reciben deshaciéndose sin esfuerzo, despedazo la luna y de un bocado sofoco toda la luz proveniente del sol. Hago desaparecer la tierra completa, con sus pájaros, peces, humanos. Me trago el mundo y el espacio me recibe vacío al haber engullido todas las estrellas. 

Mi insaciabilidad se mantiene pero no hay nada que pueda hacer, pues he comido todo lo que alguna vez conocí. El límite me alcanza y me retiene amarrándome como una soga alrededor de mis extremidades, reteniendo mis impulsos irracionales. Me quedo quieta revelando mi rendición, exhalo todo el aire que pude mantener y muero como una supernova, devolviendo todo lo que nunca me perteneció.