CORONAVIRUS EN TIEMPOS CADA VEZ MÁS LÍQUIDOS

Por Julia Boggia

La incertidumbre como sentimiento globalizado. La desaceleración de la matrix y la crisis. El Estado y la igualdad, dos conceptos en el centro del debate. Reflexiones y desafíos para una nueva época en tiempos líquidos.

***

Nos encontramos frente a una situación única en la historia de la humanidad, sin antecedentes, ni precedentes que nos admitan avizorar el desarrollo y devenir de la historia. Que como nunca antes encuentra a muches escritores y analistas de todo el planeta pensando una misma problemática en simultáneo. En eso la epidemia nos iguala, nos pone en jaque, obligados a imaginar nuevos escenarios comunes, nacionales, mundiales y globales. Nos da un sacudón, se desacelera la matrix. ¡En buena hora!

Hay un libro que se titula Tiempos líquidos (2007), del ensayista, sociólogo y filósofo Zigmunt Bauman, en el que se describe con una precisión excepcional el tránsito de una modernidad sólida, estable y repetitiva hacia una modernidad líquida, flexible, insegura y cambiante en la que las estructuras sociales ya no se pueden predecir fácilmente y tampoco se alcanzan a analizar, porque no perduran en el tiempo. 

La incertidumbre nos invade y se transforma en un sentimiento globalizado. El presente se hace precario. ¿Qué futuro nos espera?, ¿cómo vivir en una época donde la propia existencia se encuentra en el juego mismo de la fluctuación? En ese contexto nos encontramos, donde prevalece lo desconocido y todes, sin excepción, estamos en el mismo barco.

INDONESIA-CHINA-HEALTH-VIRUS
Fotografía: Adam Tanjung / AFP

En los últimos días se han formulado análisis que intentan trazar marcos más seguros desde dónde pensar el presente e imaginar formas de organización socio comunitarias pos-pandemia; algunes analistas con mayor optimismo, otres con menos. 

Hay un punto controversial en relación a cómo se piensa el impacto que puede provocar esta pandemia en el sistema económico mundial. Algunes analistas decretan el fin de un modo de acumulación capitalista señalando el nacimiento de un nuevo modelo económico mundial, llámese “comunismo renovado”, llámese “retorno de los Estados de bienestar de posguerra”; otres en las antípodas consideran que el contexto de aislamiento, soledad y cuarentena es el más propicio para la profundización del sistema neoliberal y la instauración de un Estado policial digital.

Este escenario permite imaginar realidades de tipo cyber punk, contextos distópicos y caóticos en sintonía con películas y series de ciencia ficción de época, mientras otres prefieren leer el contexto como oportunidad para liberarnos de las cadenas y para poner nuevamente en el centro de la escena el concepto de igualdad.

El autor esloveno Slavoj Zizek recientemente publicó un ensayo sobre el coronavirus, titulado Pandemia! Covid-19 sacude el mundo. Allí sostiene que la actual crisis sanitaria desnuda las debilidades de las democracias liberales. “El virus propina un golpe mortal al sistema capitalista” y el mundo se encamina hacia un efecto político positivo, “alguna forma de comunismo reinventado”.

Según define, el virus es como un mensaje, “una señal de que no podemos continuar por el camino que estábamos recorriendo hasta ahora y que un cambio radical es necesario”. Por supuesto, aclara que “no estamos hablando aquí de comunismo de viejo cuño, sino simplemente de alguna clase de organización global que pueda regular y controlar la economía, así como limitar la soberanía de los Estados nación cuando sea necesario”.

Coronavirus 10

Byung-Chul Han, filósofo y ensayista surcoreano radicado en Berlín, en contraposición a las afirmaciones de  Zizek en lo que refiere a este punto, discrepa con la idea de que el virus ha propinado al capitalismo un “golpe mortal” y sostiene, en un tono más pesimista si se quiere, “nada de eso sucederá. China podrá vender ahora su Estado policial digital como un modelo de éxito contra la pandemia. China exhibirá la superioridad de su sistema aún con más orgullo. Y tras la pandemia, el capitalismo continuará aún con más pujanza […] Es posible que incluso nos llegue además a Occidente el Estado policial digital al estilo chino […] la conmoción es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno […] El virus no vencerá al capitalismo […] Ningún virus es capaz de hacer la revolución. El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa solo de su propia supervivencia”.

Franco “Bifo” Berardi, filósofo italiano, nos brinda un enfoque de tipo sistémico: el sistema capitalista y el cuerpo surgen interconectados como un todo. Describe el virus como “una epidemia psíquica”, “un virus lingüístico generado por un biovirus”, “un biovirus que prolifera en el cuerpo estresado de la humanidad global”. Así, considera que “la Tierra ha alcanzado un grado de irritación extremo, y ​​el cuerpo colectivo de la sociedad padece desde hace tiempo un estado de estrés intolerable: la enfermedad se manifiesta en este punto, modestamente letal, pero devastadora en el plano social y psíquico, como una reacción de autodefensa de la Tierra y del cuerpo planetario”.
El autor destaca el cuerpo humano como territorio donde se manifiesta la crisis del sistema. “La crisis no proviene de factores financieros y ni siquiera de factores estrictamente económicos […]. La crisis proviene del cuerpo”.

A diferencia de los autores mencionados anteriormente, Berardi contempla dos posibles rumbos, remarcando la dificultad de un pronóstico preciso: “nadie puede decir cómo saldremos de esta. Podríamos salir […] bajo las condiciones de un estado tecno-totalitario perfecto […] por el contrario, podríamos salir de ella con un gran deseo de abrazar […]. El virus es la condición de un salto mental que ninguna prédica política habría podido producir. La igualdad ha vuelto al centro de la escena. Imaginémosla como el punto de partida para el tiempo que vendrá”.

Por otro lado, Enrique Dussel, filósofo mendocino radicado en México y fundador de la filosofía de la liberación, en una entrevista para un programa de TV mexicana, considera que la pandemia “se trata de una interpelación al modo de acumulación capitalista”. “Se trata de un ataque o una interpelación de la naturaleza al ser humano como tal, pero sobre todo al ser humano que inventó la modernidad hace 500 años”. Y agrega, “la modernidad, una etapa de la historia mundial que genera grandes avances civilizatorios, sitúa al ser humano como centro, la naturaleza como objeto cuantificable y explotable […]. Esa modernidad descubrió muchas cosas e intervino en la naturaleza, pero no consideró los efectos negativos de su intervención. Ese aspecto negativo es el que hoy aflora y enfrenta al ser humano y a la modernidad”.

Worker with sanitising equipment crosses the road in front of a hospital in Yichang city of Hubei

Dussel es categórico en relación a establecer que estamos ante una situación límite, en la cual se debe optar entre “vida o muerte”, “vida o ganancia”, “el cambio de rumbo o el suicidio colectivo”. Exhibe un antagonismo intolerable: “la ganancia y la vida son dos principios éticos distintos que el capital pone en contraposición”.

Los aportes de estos autores permiten situar la problemática a un nivel de importancia que merece y posibilita la reflexión en relación a algunos puntos controversiales en un mundo que parece discurrirse como un río acaudalado. E invitan, además, a considerar algunos desafíos que se presentan en estos tiempos tan versátiles.

En primer lugar, quedan en evidencia las múltiples respuestas que se ensayan en los diferentes países. El Estado se puso en el centro de la escena nuevamente, como actor protagónico capaz de diseñar estrategias y respuestas en relación a los acontecimientos más inmediatos, demostrando la decadencia y deshumanización de las democracias neoliberales. 

Asia tuvo mayor capacidad de respuesta que Europa, donde las cifras de infectados aumentan a un nivel exponencial. A Estados Unidos se le fue todo de las manos. Las grandes potencias demuestran no estar a la altura. 

En Sudamérica los efectos del virus llegaron después y la estrategia de los Estados estuvo dividida entre la prioridad de la vida (el cuidado de la salud de la población y la obligación de realizar una cuarentena) o el mantenimiento y funcionamiento de la matrix y sus economías de mercado.

Por otra parte, es menester resaltar la importancia que asume la salud pública para implementar estrategias comunitarias que no dejen a los ciudadanos librados a su suerte y para reubicar la dimensión de igualdad tan emergente. Por lo que será necesario tener memoria y considerar la ineludible inversión en esa cartera. Y lo que no es menor, garantizar condiciones básicas para su óptima recuperación y funcionamiento, dado el vaciamiento que nos dejó el gobierno de la Alianza Cambiemos al respecto.

Otra olla que se destapa es la compleja relación entre ser humano y naturaleza, que Dussel tradujo en el antagonismo “vida o ganancia”. Se deberá considerar y construir una agenda global de todos los países, para asegurar una verdadera regulación de las formas actuales de explotación sobre la naturaleza, ya que es de público conocimiento la relación histórica entre la aniquilación de nuestros ecosistemas y la explosión de diferentes enfermedades virales y epidemias que nos aquejan.

Además, será necesario también debatir y preguntarnos cuál será el rol que tendrán las tecnologías en nuestras sociedades. Ya que los discursos ponen al Estado nuevamente como actor protagónico, éste deberá diseñar un plan para que las tecnologías generen mayor bienestar de las comunidades y no se encuentren exclusivamente a merced del control social y la vigilancia digital al estilo asiático.Por último, cabe señalar que esto recién comienza. Queda un largo camino, con más interrogantes que respuestas. Y no es menor que nos encuentra en un tiempo líquido en el que predomina una sustancial incertidumbre como sentimiento común, ya no solamente en valores como el trabajo, la familia y los vínculos, como describió Bauman, sino que es la propia existencia la que está en el juego mismo de la versatilidad. 

De más está decir, que no será suficiente enfrentar el presente utilizando barbijo, desinfectantes en casa y alcohol en gel.

A mother reacts as she pleads with police to allow her daughter to pass a checkpoint for cancer treatment after she arrived from Hubei province at the Jiujiang Yangtze River Bridge in Jiujiang
Fotografía: Thomas Peter / REUTERS

Sobre la autora:

Julia es socióloga por la UNCuyo. Nos gusta su austeridad para describirse: “ensayista pueden poner”.