LUCHE Y VUELVE: LA RESISTENCIA PLURINACIONAL

Por Comunidad Desconexión

La de ayer, sin dudas, era una jornada importante. No sólo porque lxs bolivianxs volvían a ejercer su derecho al voto luego del golpe de Estado que interrumpió el mandato constitucional de Evo Morales; se jugaba, además, el mapa de fuerzas regionales y la legitimidad de la interrupción democrática de noviembre pasado. “No soy académico y ustedes me hacen creer que soy Doctor. Yo aprendo leyendo al pueblo” dijo un Evo Morales ya exiliado al recibir el título de Doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional de Cuyo. El Movimiento Al Socialismo se acopló a esa máxima del líder cocalero y el resto es historia conocida. En esta nota hacemos un pequeño recuento histórico de los acontecimientos que derivaron en el golpe, repasamos algunas de las claves para entender la popularidad que ha sabido cultivar el gobierno del MAS de Bolivia, y cerramos, con inocultable dejo de felicidad, reivindicando la democracia que tanto nos costó y nos cuesta construir.  

Fotografía: @natachapisarenko

Del referéndum al Golpe

En febrero del 2016 el MAS sufrió su primera derrota electoral en 10 años de gobierno. Con una diferencia ajustada (51,3% a 48,7%), el referéndum le cerraba las puertas a una posible modificación de la Constitución Política y al intento de Evo de ir por una nueva reelección. Sin embargo, desoyendo el mensaje de las urnas y amparándose en el respaldo de organizaciones sindicales y campesinas, el MAS decidió forzar ciertos mecanismos legales para obtener acceso a la candidatura. Así, en noviembre de 2017 Evo recibiría, a manos del Tribunal Constitucional Plurinacional, la autorización para participar de las elecciones del 2019. 

La incapacidad del MAS para generar un recambio de autoridades, o su firme convicción de que el “proceso de cambio” boliviano dependía de Evo, tendría altísimos costos de legitimidad. El evismo llegaría a las elecciones del 20 octubre de 2019 con la insoslayable necesidad de que su victoria fuera clara y contundente, y el proceso electoral intachable. La suspensión del conteo provisorio (el TREP) y el escaso margen para consolidar una victoria en primera vuelta fueron motivos suficientes para activar los reclamos opositores. Entre acusaciones de fraude (que se constataron falsas), movilizaciones multitudinarias, insubordinaciones policiales, una fallida convocatoria a elecciones desoída por los referentes de la oposición y el resultado preeliminar de la auditoría de la OEA que, apresuradamente, marcaba irregularidades en el cotejo electoral, el domingo 10 de noviembre Evo eligió dar un paso al costado. El golpe estaba consumado. De la mano del líder santacruceño Fernando Camacho retornaba la biblia al Palacio del Quemado mientras Evo Morales comenzaba su viaje al exilio. 

Luego de su renuncia, el referente cocalero se refugió en Chapare, Cochabamba y el 11 de noviembre a las 22.00 hs. anunció su partida rumbo a México donde permaneció hasta mediados de diciembre, cuando fue recibido por el nuevo gobierno argentino en calidad de refugiado. El 12 de noviembre, Jeanine Añez, vicepresidenta segunda de la Cámara de Senadores se autoproclamaría presidenta de Bolivia en una sesión legislativa sin quórum. Empezaba así el “impasse” (Faurie dixit) en la democracia boliviana, cuyos primeros dos grandes hitos fueron las masacres de Sacaba (Cochabamba, 15 de noviembre) y Senkata (El Alto, 19 de noviembre). 

Tras casi un año de gobierno de facto, en medio de denuncias de violaciones sistemáticas a los derechos humanos y fuertes presiones para evitar la postergación indefinida de las elecciones, el “periodo de transición” empezaría a cerrarse el 13 de agosto con la confirmación de las nuevas fechas electorales. Aquella convocatoria por parte del gobierno de Añez se hacía resaltando el rol vital de las fuerzas armadas en “la recuperación de la democracia”, “impulsores de los valores e instituciones republicanas” para que, según sus palabras, “no vuelva la dictadura”.

Como señaló Javier Cachés en Twitter, en los días agitados de noviembre de 2019 Evo Morales podía optar por la sangre o por el tiempo. Eligió esperar, y el tiempo le dio la razón.

Gobierno soberano

En marzo de este año, la UNCUYO tuvo el honor de recibir al ex presidente Evo Morales para otorgarle el título de Doctor Honoris Causa. De la mano de aquel encuentro, creemos importante retomar algunos de sus aprendizajes compartidos que son síntesis claras de lo que implicó la llegada del MAS (Movimiento al Socialismo) al gobierno en Bolivia, en enero de 2006. 

“A finales de los 80 los dirigentes del movimiento campesino nos preguntábamos hasta cuándo, de arriba y afuera, nos iban a gobernar” nos decía Evo en esa oportunidad, haciendo referencia a que, hasta el 2006, los representantes de su país se formaban afuera, sin conocer Bolivia. “Para ser Ministro de Economía, tenías que tener el aval del FMI”. Esa tradición de subordinación permite entender que hoy sea elegido como presidente, con casi el 53% de los votos, su ministro de economía, Luis Arce, uno de los mayores responsables del “milagro boliviano”. ¿Cómo sintetizar ese milagro?

De acuerdo con Pablo Stefanoni, el MAS reconfiguró Bolivia con profundas transformaciones socioculturales. “Gracias a un manejo cuidadoso de la macroeconomía, altos índices de crecimiento, un nivel de reservas récord y mejoras en los índices de pobreza y desigualdad logró desarticular la oposición liberal-conservadora”. Así, de 13 años de gobierno, durante 6, Bolivia encabezó el ranking respecto al crecimiento económico de sudamérica. La pobreza bajó de un 38% a un 15%. Se pavimentaron 4.300 km de rutas nuevas (Frente a los 1.000 km pavimentados con anterioridad). El PBI aumentó de 9.500 a 408.000 y de 3.000 millones de dólares de ganancia por hidrocarburos, en el 2005, se llegó a 38.000 millones en el año 2018 (1). 

El paso del Estado Colonial al Estado Plurinacional fue fundamentalmente la elección de anteponer la soberanía nacional ante todo. ¿Por qué? Porque, al decir de Evo, “antes todos esos recursos estaban, pero ¿a dónde se iban? Pasaba que los hidrocarburos cuando estaban bajo tierra, pertenecían a los bolivianos, cuando salían, ya no eran de los bolivianos. Previo al 2005 el 82% de las ganancias eran para extranjeros, sin control del Estado”. ¿La palabra clave? Soberanía: “En lo político: soberanía sobre la refundación de Bolivia como Estado Plurinacional; en lo económico, sobre la nacionalización de los hidrocarburos; y en lo social, sobre la redistribución de las ganancias” resaltó Evo en Mendoza. 

No queremos decir que todo haya sido color de rosas, y tal vez de todas las contradicciones surgidas durante el gobierno del MAS, el conflicto por el TIPNIS es un ejemplo significativo. Allí chocaron los argumentos de geopolítica interna –expuestos por el vicepresidente Álvaro García Linera– con las visiones ecoindigenistas de quienes quieren evitar que una ruta parta en dos esa aislada región de Bolivia, declarada parque nacional en los años 60′ y territorio indígena en los 90′. Pero, con límites y dificultades, el evismo dejó su impronta, su marca de época: “si no hay liberación económica, ninguna otra liberación puede prosperar”. 

Y más allá de las contradicciones y las diferencias que fueron apareciendo al interior del masismo con el correr del tiempo, la revolución que significó que un Aymara llegue a presidente ha sabido ser el punto de acuerdo en cualquier discusión frente a los sectores conservadores que durante más de cinco siglos gobernaron blancamente una sociedad multicolor. De allí la importancia de la aprobación en 2009 de una nueva Constitución que sigue siendo faro a los ojos de la región. Un parteaguas en la historia boliviana que puede apreciarse ya desde su preámbulo: 

En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia.

El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.

Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos.

Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos.

Nosotros, mujeres y hombres, a través de la Asamblea Constituyente y con el poder originario del pueblo, manifestamos nuestro compromiso con la unidad e integridad del país.

Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia. Honor y gloria a los mártires de la gesta constituyente y liberadora, que han hecho posible esta nueva historia.

Bolivia recupera la democracia

Al margen de la convulsión doméstica, la victoria contundente del MAS en Bolivia tiene un claro alcance regional. Es un ejemplo vivo, una memoria del fuego para las tentativas antidemocráticas en América Latina. La mayoría electoral que conquistó la dupla Arce-Choquehuanca está ahí para recordar que el desprecio al diferente, la persecución y la violencia política gozan de una licencia social en creciente descomposición. Las disputas que dan volumen a la historia nuestramericana se resignifican, retornan con otros nombres en un camino de marchas y retrocesos. Sabemos que esas marcas no se cierran nunca porque la historia es un proceso abierto. Pero la voz que alzaron lxs bolivianxs este domingo es un antecedente crucial en el desafío de transitar esas luchas en un marco de participación plural, de consenso democrático y de celoso respeto a la voluntad soberana de los pueblos.

Hoy, en un contexto donde cada vez trastabilla más ese ideal de Patria Grande con que soñó San Martín, esta elección es un foco de esperanza para el renacer de dicha idea. A pesar de la situación que atravesaba, este horizonte nunca se corrió de la visión del MAS. En medio de un aula magna repleta, Evo vino a traer, más que resultados de gestión, una propuesta clara en torno a la industria del Litio: “si Bolivia, Argentina y Chile se unieran podríamos manejar el precio del mundo. Tenemos la Sal en nuestras manos para lograr la sustitución de importaciones de la pata tecnológica”. Nuevamente, la soberanía como bandera. En esa línea fue el mensaje que mandó hoy a la mañana, en conferencia de prensa donde estableció con firmeza que “previo al último, nosotrxs derrotamos tres golpes de estado. Si Estados Unidos quiere tomar relaciones diplomáticas, bienvenido sea, pero que nos respete”.

Y si bien estamos en tiempos de festejo, no olvidamos que, aunque corto, el golpe de Estado que durante casi un año estuvo al frente del gobierno no puede quedar impune ante los numerosos casos de violación a los derechos humanos. Entre ellos, nuestro homenaje a Sebastián Moro, periodista mendocino, residente en Bolivia, que fue el primero en alzar la voz denunciando el Golpe de Estado, gesto que le costó la vida el 16 de noviembre de 2019. Por Seba y por todxs lxs caídxs, por lxs reprimidxs y exiliadxs, por la dignidad del pueblo boliviano, hoy es un día de celebración democrática, hoy festejamos que la democracia plurinacional resistió y venció a la segunda colonización de la biblia. 

Referencias:

1. Para más datos sobre el impacto del gobierno del MAS en Bolivia recomendamos esta muy buena nota de Lucía Sánchez Barbieri para El Grito del Sur: https://elgritodelsur.com.ar/2019/11/bolivia-en-numeros.html